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Terror en el corazón del Albaicín

Recordamos el exorcismo que sorprendió a todo un país

Un macabro ritual satánico tuvo lugar en 1990 en la casa de una joven llamada Encarnación Guardia provocando auténtico terror en el Albaicín.

Según desveló la autopsia posterior a su fallecimiento en el hospital donde ingresó en estado de coma, Encarnación, de 36 años, tenía graves heridas y desgarros en la vagina y el ano. La reconstrucción de los hechos reveló que había sido víctima de uno de los más terribles sucesos que ha vivido la historia de Granada. El atestado desveló con terror que su hermana la encontró en una vivienda del Albaicín completamente desnuda y ensangrentada.

Entre la línea del exorcismo ritual y una verdadera carnicería, el caso suscitó en todo momento la atracción de los medios que agitaron la historia. También el morbo del público que siguió muy atento las novedades que arrojaba la vista judicial de un caso tan sonado. Se podría dar la situación de contar en la ciudad con un hijo del diablo.

Todo desembocó en un auténtico terror en el corazón del Albaicín.

Encarnación Guardia, víctima del exorcismo del Albaicín que tuvo lugar en la ciudad de Granada y conmocionó a España.
Encarnación Guardia, víctima del exorcismo. Fuente: Bajo Albayzín

La macabra historia ocurrió cuando la mujer, aficionada a las misas negras y al espiritismo, volvió de Francia, donde había pasado los últimos ocho años trabajando. Según mantuvieron los participantes en el acto de exorcismo en su declaración, fue la propia Encarnación la que pedía en todo momento que le “extrajeran a Satanás”: al hijo que portaba en secreto en sus entrañas. Según declaró en el juicio Mariano Vallejo ‘El Pastelero’, cumplió con lo que la mujer les pedía. Encarnación dirigía en todo momento la ‘operación’. Este hombre fue definido como el maestro de ceremonias por el resto de implicadas, las dos primas de Encarnación -Isabel y Enriqueta-, una sobrina -Josefa- y la propietaria de la casa.

Los acontecimientos denotan una metodología bien orquestada y dirigida por la interesada.

Fue ella misma la que acondicionó el salón de la vivienda sita en el número 39 de la calle San Luis del Albaicín. Allí colocó una mesa para postrarse y poder ir observando y dando órdenes con el deseo de quitarse a toda costa ‘el fruto del diablo’.

Entre otras muchas ‘operaciones’ del terror realizadas, le habrían dado a beber un brebaje compuesto de 250 gramos de sal diluida en agua, bicarbonato y aceite. Esta pócima le habría inducido a un coma profundo que, paradojas de la suerte, fue lo que evitó que sufriera mayores padecimientos.

No siendo suficiente este ‘método’ abortivo primitivo e ineficaz, pasaron a propinarle una brutal paliza con el objetivo de hacer salir a ese ‘diablo’ que crecía en sus entrañas.

Pero, todos estos padecimientos no eran suficientes para provocar el deseado aborto. Primeramente, trajeron a escena una aguja de punto. De este modo, la sometieron al fuego hasta que estuvo incandescente y procedieron a su introducción en el interior de la joven. Este hecho provocó en el cuerpo de Encarnación una abundante hemorragia. Debido a que la hemorragia no cesaba, recurrieron a los servicios médicos ante el más que evidente final trágico que se cernía sobre la ‘poseída’.

Los desgarros, el alto nivel de sodio en sangre producto de la abundante ingesta de sal, los múltiples padecimientos sufridos a lo largo de las horas lograron la muerte de la víctima.

La sentencia dirimió que todo había sido un suicidio al que auxiliaron los condenados. Pasaron su presidio en el psiquiátrico penitenciario y todos ellos están actualmente en libertad y habitan la ciudad como unos vecinos más del Albaicín.

Portadas de la prensa española con información del exorcismo del Albaicín. El hecho fue recogido por los principales diarios del país.
El exorcismo de Encarnación ocupó las portadas de los principales diarios del país. Fuente: Ideal

Posteriormente, la atención mediática sobre este caso se centró en si el hijo de Encarnación era realmente el diablo. La historia trajo consigo el terror en el Albaicín. A lo largo del juicio se pudo verificar que la joven, realmente quedó embarazada del dueño del establecimiento donde trabajó durante sus años en Francia. Ante la desesperación por verse como madre soltera ante sus vecinos, fue víctima de su propia fantasía tintada de tan oscuras imágenes e ideas satánicas.

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